miércoles, 5 de diciembre de 2012

CRISIS EN LA EDUCACION


No es posible negar que en el Perú la intervención del estado en la educación, si bien, de todo punto indispensable, no ha sido ejemplar. Lo prueban las marchas en lo que respecta a las orientaciones generales o los planes de estudio, que unas veces han obedecido a teorías pedagógicas indebidamente aplicadas y a otras manifestaciones de carácter ideológico o político. Se ha visto también la adopción de disposiciones que han contribuido a rebaja los niveles de instrucción y de normas burocráticas que no sólo han dificultado en ocasiones la labor educativa sino que han dejado de lado la convivencia de estimular a los maestros competentes y alentar iniciativas.
Creemos en cambio, que los propósitos de la educación deben ser definidos con la mayor claridad en sus grandes rasgos esenciales para contar así con una guía duradera. Deberán hacerse luego evaluaciones periódicas de los resultados de enseñanza, mediante procedimientos objetivos que no es difícil imaginar ni es costoso realizar. Los resultados de esa evaluación darán indicaciones, precisas en lo posible, acerca de los ajustes y correcciones que sean requeridos para lograr que la educación dé los frutos que se espera. Dentro de ese orden de ideas y para los fines que tienen estas líneas, puedo admitir que la educación básica tiene por objeto dotar a cada individuo de la capacidad necesaria para pensar y actuar correctamente en todas las circunstancias de la vida. Significa esto que debe ser tal que, además de dar formación moral, cívica y religiosa, debe proporcionar de manera efectiva los conocimientos y las habilidades prácticas que requieren los hombres para satisfacer las exigencias de su propio bienestar y para contribuir con su esfuerzo para que la sociedad mejore. Todo esto en el entendimiento de que contribuye una necesidad nacional superar el atraso y el subdesarrollo con el auxilio de los recursos que ofrecen hoy la ciencia y la tecnología. Son muchos los juicios autorizados que han denunciado defectos e ineficiencia de la educación básica. Puede observarse en primer término un empleo imperfecto del idioma, tanto hablado como escrito. Esta deficiencia puede notarse no solamente en los jóvenes sino también en personas mayores, lo cual prueba que las causas que se deben no son recientes. Se trata de una manifestación de incultura que puede apreciarse diariamente a través de medios de comunicación y que ha sido objeto de repetidas críticas y comentarios. Ello guarda indudablemente relación con la escasa inclinación a la lectura y a la falta de disposición para el estudio independiente, que suponen de manifiesto en quienes intentan ser admitidos a estudios superiores.
Puede reconocerse, en segundo lugar, muy serias deficiencias en la capacidad para razonar correctamente, así como para exponer ordenadamente las ideas, enunciar claramente las suposiciones y deducir verazmente sus consecuencias. Esa capacidad no es indispensable únicamente para adelantar en la ciencia y en la técnica, sino en todos los dominios del saber y aún, para todas las personas, cuando las circunstancias obligan a tomar decisiones de verdadera importancia.

La Economía de la Educación:



·         La expansión del sistema educativo de mediados del siglo XX fue financiada por el Estado. El gasto público en educación aumentó rápidamente en las décadas de 1950 y 1960 a una tasa superior al 11% anual en términos reales.
·         Pero a través del siguiente cuarto de siglo bajo en el gobierno militar y bajo las administraciones de Fernando Belaúnde y Alan García se redujo significativamente. La proporción del gasto no ha recuperado los niveles promedio anteriores.
·         En la década de 1970, el gasto público total en educación como fracción del PBI, superó en promedio anual el 3,2% y llegó hasta el 3.7% en 1973.
·         En la década de 1980, únicamente en dos años, 1986 y 1987, el gasto en educación llegó al 3,82% y al 3,97% respectivamente.
·         En la década de 1990 el promedio se mantuvo por debajo del 3%, excepto entre 1993 y 1996.
·         El gasto en el año 2002 equivalió al 2,98%.
·         El 3% del PBI se destinó en el 2007 para el sector educación en el país, 0.1% menos de lo destinado el 2006.
·         4.4% del PBI es el promedio que destinan los países de la región a la educación; es decir que el Perú no supera el índice latinoamericano.
·         9,751 millones es el presupuesto asignado al sector educación para el 2007.
·         En la educación estatal, la sociedad peruana gasta en promedio $199 por niño de primaria; de este monto, 32% es aportado por las familias ($63,68) y 68% por el Estado ($135.32)
·         En la secundaria, el Estado aporta $191 y las familias $94; es decir, de un total de $285 por alumno, las familias aportan el 33% y 67% el Estado.
·         Los gastos en bienes y servicios, indispensables para que una escuela pueda operar, son financiados fundamentalmente por los padres de familia, a través de distintos mecanismos. Como estos tienen desigual capacidad de gasto se origina una importante desigualdad en el gasto total por alumno dentro de la educación pública. De allí que existan escuelas donde los niños se sientan sobre adobes para atender las clases que tiene un solo maestro para todos los grados y que no conocen un libro, La desigualdades sociales inclusive al interior de la educación pública son muy grandes.
·         En conclusión, el gasto estatal en educación en el Perú es muy bajo y no es equitativamente distribuido.
·         La situación mejoró en la década de 1990, se construyeron más locales escolares pero no se invirtió en el capital humano, del que en última instancia depende la calidad de la educación. El gasto anual por alumno en primaria subió de $80 a $135 y en secundaria de $124 a $191, si bien este aumento es importante, el gasto por alumno en el Perú está entre los más bajos de la región, es decir, en Latinoamérica.
·         Como elemento de comparación con otros países latinoamericanos tenemos:
·         Argentina destina el 4.8% de su PBI al pliego educativo.
·         Paraguay invierte al 4.5% del PBI
·         Chile invierte cuatro veces más que el Perú, el 12% del PBI
·         EE.UU. invierte por estudiante secundario un equivalente a 5.300 dólares al año, unas 27 veces lo que el Perú gasta.
·         En la opción por la educación privada no se considera únicamente la calidad de ésta, para algunas familias ella es un medio de impedir la asociación de sus hijos con niños de familias de bajos ingresos. El sistema educativo, a pesar de que su objetivo declarado es brindar igualdad de oportunidad, sigue siendo un medio fundamental de reproducción de las desigualdades sociales.
·         La fuerte reducción del gasto educativo estatal después de 1975 provocó una drástica reducción de los ingresos reales de los maestros, la cual se agudiza a comienzos de la década de 1990 y durante los años siguientes la situación se ha mantenido estacionaria.
·         La pérdida de prestigio social de la cerrara educativa y la ausencia de perspectivas de una remuneración digna reducen la calidad del contingente estudiantil que opta por la carrera magisterial.
·         Altas tasas de deserción escolar, repetición de grados, largas demoras, para graduarse en cada nivel, pobre entrenamiento de profesores, salariosmiserables y una administración centralizada de la educación pública adversa a la innovación, definen los rasgos básicos de un sistema educativo sumido en una profunda crisis.